Sumar el trail de los glaciares y rozar el cielo en el Aneto

Sumar el trail de los glaciares y rozar el cielo en el Aneto

Los retos y aventuras de nuestras tías y tíos tronchas nos enseñan a disfrutar mucho más de la disciplina del trail y la montaña. Manel e Isa se han propuesto seguir dando ejemplo como tronchas del año y proponen en esta crónica una aventura, y también desventura, con mucha épica en uno de los lugares más asombrosos para cumplir sueños de montaña, Los Pirineos.

En el entorno único del Valle de Benasque, con el Aneto (3404 m) vigilante y rodeado de glaciares y del asombroso Parque Natural de Posets-Maladeta, dos épicas jornadas, la primera donde afrontaron con éxito el trail de 26K Trail Heaven 2 Benasque y un domingo de aventura para intentar llegar al paso Mahoma para tocar la cumbre del Aneto y conseguir un sueño más allá del trail. Así os lo cuenta Manel.

Día 1: Un lugar increíble para una carrera increíble: el trail de los Glaciares o trail Heaven 2.

Nos disponemos a participar en la prueba de trail Heaven 2 en su carrera de 26 km +750. La organización dispone autobús desde Benasque a la salida en Llanos del Hospital desde donde nos volveremos de nuevo a la meta de Benasque. Una carrera muy bien organizada, recomendable, muy bien adaptada a las nuevas medidas de seguridad, sobre todo en los avituallamientos: mascarilla puesta antes de entrar, hidrogel y los voluntarios te ponen con pinzas lo que necesitas comer. Ejemplar.

Permanecemos unidos hasta el kilómetro 15, Isa se encontraba preocupada con su ritmo algo más lento. Así que hablamos y decidimos separar nuestros caminos a falta de 10 kilómetros para la meta. Terminamos los dos a nuestro ritmo con muy buenas sensaciones y sin presión, disfrutando el paisaje y la dura carrera.

En la meta de Benasque

Día 2: Ascensión al Aneto. Aventura y desventura Troncha.

Madrugar en montaña es la norma, hay que aprovechar al máximo la luz del día, son las 4 de la mañana cuando empezamos la jornada. Tras dormir quedamos a desayunar y nos dirigimos a Llanos del hospital para coger un autobús a las 5 de la madrugada hasta Besurta, donde en quince minutos comenzamos el ascenso. Nos dirigimos al refugio de La Renclusa a 2.138 m. a nivel del mar. Un recorrido por buen sendero de unos cuarenta minutos sin dificultad.

La cosa se complica ascendiendo al portillón de Aneto por unos bloques inmensos de granito, hay que ascender casi hasta el Maladeta y luego volver a descender hasta encontrar el Portillon.

Afrontamos el glaciar con toda ilusión por ser una experiencia pero caemos en el primer error, los crampones que llevamos son de trailrunning no son pocos seguros para este tipo de hielo.

La ascensión al Aneto obliga SIEMPRE a pisar nieve o hielo.
Tanto la ruta norte como la sur, que confluyen en el Collado Corones, tienen como paso obligado el glaciar del Aneto, que suele estar cubierto de nieve la mayor parte del año. Cuando la nieve desaparece, en verano, lo que queda es el hielo puro del glaciar. Por ello, en cualquier estación del año debemos llevar siempre en nuestro equipo PIOLET y CRAMPONES así como conocer las técnicas adecuadas para su manejo.

Cruzamos el Portillón, otra vez ascendemos juntos hacia el glaciar, de nuevo por bloques inmensos de granito. Ya en el glaciar, Isa cae , baja unos 20 metros hasta clavar su piolet, se produce cortes leves en las manos y algún arañazo en el torso. Se agarra a una zanja de hielo frenando una caída que pudo ser fatal, ahí se mantiene unos segundos sin poder subir. Momento de angustia visto desde arriba, cualquier movimiento o mala decisión podría acabar en tragedia.

Con fuerza Isa busca la verticalidad, dada su gran fortaleza y entrenamiento de gimnasio consigue con sus fuertes brazos ponerse otra vez en pie y comenzar a caminar por el hielo con mucho cuidado y precisión. Le doy indicaciones para que ascienda poco a poco hasta mi posición. Más arriba diviso hielo de tono marrón y deduzco que está más blando, decido subir y a la primera pisada me hunde hasta el pecho, vuelta a la angustia, pienso en que si hubiese más profundidad podría haber sido fatal.

Nos reponemos y conseguimos finalizar el primer glaciar. El segundo nos planteamos buscar ruta alternativa, observamos que entre los dos glaciares hay un pasillo de granito que los rodea, hay que bajar mucho y luego volver a subir, pero no lo dudamos. Tras rodear el segundo glaciar llegamos al Paso de Coronas que tiene otros 40 metros de hielo, esta vez en subida aunque bastante pisado por lo que decidimos subir.

Llegamos al Collado de Coronas a las 15 horas, desde allí vemos la cruz de la cima pero nos queda el Paso de Mahoma, unos 40 metros de pasillo en roca estrecho con una importante caída a ambos lados, muy peligroso ante cualquier mínimo fallo.

Le he dedicado muchas horas al visionado del Paso e iba convencido, motivado y decidido a cruzarlo. Isa se atreve a tomar la iniciativa y comienza con el asalto a los bloques de piedra, en el tercero se da la vuelta y vuelve. Me sorprende su decisión, tomo la delantera y realizo el mismo intento, llego al mismo punto que Isa, allí compruebo la dificultad y tras un momento de reflexión sobre todo lo ocurrido en el día tomo la misma decisión.

Juntos decidimos bajar, algo decepcionados, también con el miedo en el cuerpo pensando en los 40 metros de hielo que nos esperaban en el descenso. Reforzamos nuestros crampones y hablamos sobre mejorar nuestra técnica en la bajada. Nos concienciamos de que no retiramos el píe sin tener el piolet clavado en el hielo. Aún así el fallo llega, en la curva deslizo y caigo pero esta vez el piolet sujeta cumpliendo con su misión y mostrando lo necesario de conocer su uso.

Un largo descenso por la ruta del Ibón del Salterillo, Aigualluts y Besurta, donde las piernas están pesadas y responden poco. Pero ya mucho más tranquilos, pensando en las dificultades pasadas y disfrutar de este entorno único con abundante agua, ríos y cascadas, del agua de los glaciares que hemos dejado atrás.

Eso sí, muy pocas ganas de parar a hacer fotos o videos y muchas de disfrutar lo que teníamos delante, incluso en la explanada de Aigualluts donde contemplamos una decena de marmotas a sus anchas, mientras contemplémoos la espectacular cascada del Forau de Aigualluts. Cerramos la ruta a las 19:30, llegamos a Besurta para coger el autobús mientras cambiábamos impresiones con otros montañeros.

Hasta aquí nuestra ruta y nos gustaría compartir estas conclusiones:

  • Hemos sido bastante inconscientes por no subir con unos crampones adecuados.
  • Imprudentes por no llevar ningún tipo de seguro por si hubiera sido necesario un rescate.
  • Nos hubiera venido genial un guía profesional para que nos asegurará en el paso de Mahoma.
  • Ha sido nuestra mayor prueba de supervivencia , contentos de nuestra fuerza mental para seguir hacia adelante, apoyo mutuo , ni un solo reproche en las 14 horas diálogo y toma de decisiones conjunta .
  • La montaña nos ha puesto en nuestro sitio, nos creiamos devoradores de montañas y las próximas, que las habrá tendremos que planificarlas más adecuadamente.

Dos cosas antes de finalizar, la primera un toque de humor con el que echamos una risas: Isa y Manel no son Alpinistas , son senderistas….

Y la segunda, dar las gracias a todos los compañer@s de nuestra gran asociación Troncha Cerros de Puertollano por las muestras de cariño y el apoyo.

Manel e Isa.