Ramón, el pato hinchable y más de 150 participantes

Ramón, el pato hinchable y más de 150 participantes

La unión hace la fuerza. Baloncesto Sobre Ruedas, Portus Planus, Club de Maratón Corricollano, Marca Puertollano, Club Deportivo Pozo Norte, la Asociación de Vecinos El Castillejo de El Villar, nos pusimos de acuerdo para realizar una RUTA REIVINDICATIVA por caminos públicos de Puertollano, una acción de la ciudadania para celebrar la Semana Europea de la Movilidad descubrir y pasear caminos o antiguas vías como la vía del ferrocarril Puertollano-Marmolejo o rescatar del olvido el viejo camino a la pedanía de El Villar. Aquí tenéis la crónica del intrépido Troncha Tío Héctor.

Troncha Cerros

Sostenibles y reivindicativos

En el contexto de la Semana Europea de la Movilidad, los Tronchas hemos querido poner sobre la mesa una de las reivindicaciones que desde hace tiempo teníamos en mente, que no es otra que el camino viejo que se usaba para unir Puertollano con su pedanía de El Villar.
La industrialización de la ciudad minera y la migración que se produjo del El Villar hacia el medio urbano hizo que aquello que servía como conexión fuese muriendo a causa del olvido y del desplazamiento, dejando que la naturaleza recuperase espacio mientras que el asfalto crecía en una línea divisoria que quería cruzar El Ojailén olvidándose del lugar que siempre había servido como paso. 
En nuestra defensa de los caminos públicos y aprovechando la idea del Tío Ángel, quisimos que esta SEM2021 sirviese para reivindicar un camino que fue emblemático y que se empleó como camino tangente hacia El Villar, recortando la distancia y usando su Castillejo como faro para los que atravesaban los escasos diez kilómetros que separan dos lugares que parecen el mismo y sin embargo son distintos. 
A medida que Puertollano creció y quiso convertirse en ciudad, El Villar se convirtió en un lugar donde algunos mayores, con raíces en la pedanía, apostaron por seguir afincados allí donde habían crecido; con sus costumbres, sus casas de tapias anchas, sus tradiciones agrícolas y su patrón San Antonio. El resto eran olivos y terrenos donde han ido creciendo casas de campo y se han establecidos pequeños minifundios que son reducto de la agricultura minera y recuerdo de lo que alguna vez fuimos. Y es que, no deberíamos olvidar de dónde venimos; porque pese a la velocidad de la memoria y el corto espacio que separa a las generaciones, con demasiada facilidad dejamos perder lo que tuvimos como población: por pasividad, por comodidad, por desconocimiento o porque los intereses pasan por delante llevándose lo que no cuidamos.

La pastora y Ramón se cruzaron con nosotros

Hace algunas semanas pensamos que era el momento de dejar caer lo que traíamos entre manos y de lo que habíamos hechos partícipes a nuestros hermanos de Corricollano, Portus Planus, del Basket Puertollano en Silla de Ruedas...
En redes sociales pedimos la ayuda de nuestros amigos; lo raro es que con el verano apagándose y las piscinas municipales cerradas, nosotros lanzábamos una campaña para conseguir un pato hinchable, un unicornio y (o) cualquier cosa que flotase, eso sí, sin explicar para qué. 
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No faltaron los que preguntaron, los que se interesaron y los que pensaron que estábamos locos; pero finalmente llegó el pato y la vuelta de reconocimiento. 
Los tíos Pepe y Héctor se pusieron las zapatillas, para hacer unos “7-8 kilómetros tranquilos” dijo el presidente en un alarde de confirmar que alguien de letras suma con calculadora y le lleva la contraria. 
Partiendo del camino que arranca en los muros de El Cerrú, y que en las noches oscuras y estrelladas sirve de espacio de recogimiento, bajaron para adentrase en el Barrio de San Esteban para ir al encuentro del Ojailén. En apenas cinco kilómetros encontraron el cambio de contraste entre lo industrial de la Refinería que iba quedando a sus espaldas con el paisaje de campos abonados, de tierras tractorizadas y con la presencia de pequeños reductos ganaderos. 
Justo antes de llegar al Ojailén encontraron a una de las últimas pastoras de Puertollano, con apenas 25 años, que les indicó cómo llegar al Castillejo, mientras de reojo controlaba a las más de cien ovejas cuyo perfil se mimetizaba con las nubes del fondo. Ella fue quién les invitó a pararse y hablar con su abuelo Ramón, que es el que mejor conoce la zona. 
Doscientos metros más adelante pararon y encontraron al abuelo; que ha sido uno de los vecinos que ha ido viendo cambiar el entorno, con la amenaza constante de una posible expropiación y de tener que cambiar de vida. En apenas diez minutos de conversación supo explicar lo difícil que es seguir siendo agricultor o ganadero en un lugar donde hemos querido olvidar lo que fuimos y que sufren el despecho de las administraciones. 
Tras despedirse de él siguieron avanzando para encontrar el cauce del Ojailén que discurría tranquilo y creciente con las últimas lluvias, aunque su resonancia al contacto con el lanzamiento de piedras sonaba más profundo que lo que realmente era. Quizás sonaba así para demostrarle que sus aguas es la única frontera natural que sigue permaneciendo entre Puertollano y El Villar y que para conseguir llegar de un sitio a otro necesitan sobrepasar su pequeño cauce si la pretensión es discurrir por el viejo camino.

El resto ya es historia…

Domingo 19 de septiembre de 2021, 9.30 de la mañana, más de 150 personas camino de El Villar para disfrutar del deporte y para reivindicar lo que tuvimos, lo que tenemos. 
Andando, en bicicleta o corriendo. Daba igual el medio, lo importante era hacer ver que lo importante no es llegar, si no poder hacerlo y no había mejor forma que rodeado de amigos.
Desde estas líneas queremos agradecer a todos los participantes su presencia que nos ha hecho disfrutar de un domingo magnífico que finalizó en la plaza del Trillo amenizado por el bar de la Asociación de Vecinos del Castillejo, que estuvieron muy a la altura, y por una vuelta en Autobús Público con una gran conductora al volante.

Hector Peco Calero - Tío Troncha

Gracias a todos cuantos han colaborado en esta aventura que es el primer paso para reivindicar lo nuestro, lo de todos.